Yain, Amantes del vino en Teruel

Recibimos el otoño y la nueva temporada con la mochila preparada para cargarla de nuevas y fantásticas experiencias, la primera en cargar fue desde Aragón, concretamente en la ciudad del amor y del jamón por excelencia en España, nos referimos a la ciudad encantada de Teruel.


Paseando por sus rincones llegamos a la fuente del simpático Torico, que lo que le hace grande no es precisamente su tamaño, sino la gran historia que esconde y la simbología que tiene para la ciudad y para con los turolenses.

Sus calles te envuelven en arte, arropándote preciosas arquitecturas de diferentes tiempos, de carácter mudéjar, modernista y neumudejar compartiendo lugar, que no espacio.


Emblema de la arquitectura mudéjar como bien nos muestra la Catedral de Santa Mª de Mediavilla, la Torre del Salvador,  la Torre de San Martin, la Torre e Iglesia de San Pedro con una belleza extrema de su techumbre, su maravilloso retablo mayor de madera tallada del francés Gabriel Yoli, hace que se pare el tiempo observando cada detalle que guarda tan hermoso mobiliario, he de destacar que en una de sus capillas se encuentra el Mausoleo de los Amantes de Teruel con sus restos.


Después del tal enriquecedor paseo nos dirigimos como buenos amantes pero en este caso del vino y nos dejamos seducir por Yain, teniendo así un final más feliz que el que tuvieron Diego de Marcilla e Isabel de Segura (Ilustres amantes de Teruel), en este caso tocamos el cielo pero de distinta manera.


Nos recibió el gran Raúl Igual, propietario, maître y sumiller del restaurante Yain nos acogió con la elegancia y sencillez que lo caracteriza.

Excelente profesional y buen amante del mundo del vino, escucharlo es de gran goce, rozando lo celestial por su gran sabiduría. En su haber data de una extensa formación académica y profesional, perteneciendo en el pasado al equipo de El Bulli y ahora frente a Yain.

Tras alzarse como mejor sumiller de España en 2010 en el año 2012, tras superar a diversos campeones de España, participó representando a España en el Campeonato al mejor sumiller europeo y en el año 2013 participo en Tokio (Japón) representando a España en el Campeonato al mejor sumiller del mundo.

El restaurante tiene una mágica historia y es que por medio de  “conspiraciones del cosmos”, destino o simplemente coincidencias de la vida (como queramos llamarlo) hizo que fuese hallada bajos los cimientos de lo que hoy en día es el restaurante una bodega judía del S. XIV. En hebreo Yain es el significado de vino, de ahí proviene tan característico y bonito nombre.

Como no podía ser menos este restaurante consta de una fabulosa bodega a varios metros bajo el suelo con vinos de todo el mundo escogidos con mimo por Raúl.

En Yain apuestan por productos de 1ª calidad y excelentes elaboraciones uniendo a la perfección tradición e innovación, la presentación de sus platos es impecable y con un trato intachable al comensal.

Además de cuidar cada detalle relacionado con el servicio del vino como es la temperatura optima de consumo y la copa a utilizar, cuentan para ello con copas de primeras marcas como Riedel o Schott Zwiesel.

El disfrute estaba asegurado y preferimos encomendarnos al savoir affaire de Raúl, depositando en él toda nuestra confianza para la elección de los platos y los vinos a maridar, las delicias fueron las siguientes:


-Blinis de anchoa del Cantábrico con pipirrana, maridado con una copita de Fino Dos Palmas de González Byass (selección dos botas).

Equilibrio puro, finura, persistencia, mucho más que un fino amontillado. Festival de sinergias entre vino y plato. Anchoas con sabor y solidaridad aunados.


-Rollito de ternasco de Aragón con cúrcuma, maridado con un Alsaciano Grand Cru Zinnkoepflé del 2006 -Domaine Leon Boesch-.

Espectacular unión de texturas complementándose a la perfección con este vino redondo, ancho y oleosidad comedida, múltiples aromas a flores marchitas, hidrocarburos y fruta escarchada. El carácter especiado del plato es un compañero ideal para este gran vino.


-Bacalao a la Lisboa Antigua, “maridaje geográfico” con un vinho verde del 2013 Alvarinho Contacto -Anselmo Mendes-.

Gran arraigo y tradición, si los sentimientos tuvieran sabor este plato lo mostraría a la perfección. El vino es vertical, directo y algo punzante, nos ofrece una nariz amable con aromas a flor amarilla y pipa pelada. Con ese estilo donde se aprecia que la madurez se busca un paso más de lo habitual en la zona haciéndolo muy redondo.


-Ragú de ternasco de Aragón, maridado con un Graciano con un paso por barrica de 18 meses, Exopto 2011.

Explosión de sabores, el vino dio la cara expresándose con fuerza frutal, fruta negra y especiado, notas de maderas nobles y un elegante largo final. Todo lo que necesitaba un plato con tanta esencia, puro sabor.

Como colofón llego el postre cargado de historia y maridado con un emotivo brandy
En este apartado queremos hacer una honorificentia nominandus para el Brandy de Jerez Pvnto Azul Prestige de la desaparecida bodega Pedro Romero y nos unimos como parte de esta gran familia del mundo del vino al pesar de todo lo acontecido. ¡El esplendor de un punto azul  brillara por siempre en nuestro corazón!


-Pastel Ruso con helado de turrón, maridado con el maravilloso brandy de Jerez Pvnto Azul Prestige –Pedro Romero-.

Supremo a la par que fascinante Pastel Ruso, realmente el más exquisito que hemos probado, se unió perfectamente al majestuoso Pvnto Azul Prestige, este nos indicó complejidad con potentes aromas pero sutil en matices, aromas a frutos secos, maderas nobles envinadas, vainilla y hoja de puro. Para llorar de rico, imprescindible.

Como anécdota referente al origen de tan delicioso dulce contaros que sus creadores fueron unos reposteros Españoles, procedentes de Huesca, a los que les fue encomendada tan ardua tarea en una cena organizada por Napoleón en el año 1855. En la cual asistió como invitado de honor Zar de todas las Rusias, este quedo tan prendado de dicho pastel que desde ese mismo momento fue bautizado con el nombre de Pastel Ruso.  También coincidiendo con el año de la clasificación Les Grands Crus classés y Exposición universal de Paris.

Efectos de gran alegría, gozo e infinidad de bellos sentimientos fueron surgiendo a lo largo de tan enriquecedora jornada, las palabras de agradecimiento para Raúl y su equipo se quedan cortas para todo lo que nos transmitieron. Eso hizo que nada más salir de Yain nos provocase el deseo de volver pronto.

Temporada estival época de celebraciones

Como cada año por estas fechas en multitud de ciudades y poblaciones se mueven al ritmo de verbenas y al son de la melodía que producen las copas al brindar y festejar las tan ansiadas fiestas populares, donde la alegría del verano es contagiada y el calor es sofocado por un buen vino blanco o tinto, nada de gaseosas u otras bebidas sin alma.

Siempre es una buena ocasión para reunirse con amigos y descorchar, pero en este caso tuvimos una razón de peso para juntarnos y abrir algunas de las “joyitas” reservadas para eventos especiales, celebrando con armonía y gozo unos de los éxitos recientemente acontecidos.
Los elegidos para acompañarnos en tal bonito día fueron:

Janine Vedel 2013

Un blanco con elegancia y clase de bodega Herrero.

Color amarillo verdoso con gran brillo.

Nariz media de gran finura, aromas a esparraguera, hinojo, vegetales como el pimiento verde, lima y un punto especiado.

En boca nos proporciona frescura, muy vertical con una leve untuosidad y un final muy largo.

José María, Juan Miguel y Javier rinden el mejor homenaje posible a su madre.



Domaine Daniel Dugois 2007

De los viñedos del Jura, en el Franco Condado, procedente de dos terroirs bien distintos, uno plantado en 1976 sobre margas rojas cubiertas con piedras de origen dolomítico, el otro datado de 1991 con algunos toques calizos, ambos de la variedad Savagnin (autóctona de la zona). Su crianza biológica le aporta un carácter diferenciador que lo dota de una personalidad única alcanzando un magnifico blanco lleno de tipicidad y complejidad mostrándose franco ante nosotros, pura esencia.

Amarillo dorado intenso, oro viejo muy brillante.

Nariz intensa con aromas a fruta amarilla madura, frutos secos muy marcados, polen, manzanilla y tilo.

Entrada intensa con mucho cuerpo, aldehidicos, buena acidez, alcohol integrado, salino, crema pastelera, manzana asada, calizo y un final largo.



Viña Tondonia Blanco Reserva 1999

Un gran clásico de Rioja que nunca defrauda y brilla con luz propia. Garantía de éxito en cualquier mesa, que sabe mantener la filosofía arraigada de la que sin duda es mucho más que una familia bodeguera.

Amarillo dorado con reflejos oro viejo y brillante.

Nariz intensa con aromas a fruta de hueso desecada, una atractiva pimienta blanca, cera, madera, punta de lápiz.

Boca con poderío, más cuerpo y una entrada intensa, bien estructurado, elegantes notas de barrica y un placentero final largo.



Gratallops 2012

Un priorato del gran Álvaro Palacios que tuvo que mantener el gran nivel demostrado por los tres grandes vinos que le precedieron.

Color rojo cereza y capa media.

Gran finura con nariz media con aromas a frutas en un punto de madurez optimo y especiados sutiles.
Entrada amable, sabroso, elegante y un tanino muy sedoso.

El siguiente fue invadido por el enemigo de los que guardamos botellas para ver su evolución porque se presenta sin avisar en el momento mas inoportuno, el TCA pero, como ya no nos pilla de nuevas tiramos de recursos continuando con un vino que este año nos dio grandes alegrías, hablamos de la obra de los gaditanos hermanos Muñoz.

Samsara 2011

Vino Rondeño de la sierra de Málaga, color brillante de rojo picota con un ribete levemente atejado.

Nariz intensa con notas balsámicas, maduras, aceituna negra, proteico y aromas ahumados.

Boca potente, sabrosa y bien estructurada, notas a tostados con un final medio.



Gilera Brut Reserva

Multivarietal de Xarello, Macabeo y Parellada.

Amarillo verdoso de burbuja fina.

Nariz media con aromas vegetales, levadura fresca, en boca resultó algo pesado. Con buen cuerpo, notas a piña y un recorrido con final medio.

Disfrutar del final del verano y aprovechar las vacaciones para seguir probando buenos vinos, sea en el mar o en la montaña o si ya las habéis tomado, seguro que una buena copita os alegra el día a día, siempre por prescripción en buena compañía.


Verdejo según Javier Sanz Viticultor

Ya de vuelta de nuestros viajes sureños queremos hablaros de Bodega Javier Sanz Viticultor, situada en La Seca municipio de la provincia de Valladolid donde se concentran el mayor número de viñedos de la DO Rueda.

Es una bodega familiar de viticultores que desde 1863 han estado trabajando en sus viñedos propios y que en 1990 es cuando la cuarta generación se hace al frente de mano de Javier Sanz, cuya filosofía es el respeto a la tradición y un trabajo meticuloso en la viña fusionando los conocimientos del arraigo familiar y las innovaciones de la actualidad.

Sus viñedos repartidos en 104 hectáreas algunos con más de 150 años como su viñedo prefiloxérico Pago de Saltamontes con verdejo como indudable protagonista, por la adaptación del viñedo de dicha variedad autóctona a sus suelos y clima continental.

Os presentamos Javier Sanz  verdejo 2014 y de la colección V: VMalcorta y VDulce de Invierno.



Javier Sanz Verdejo 2014 - 13% Vol. 

100% verdejo procedente de un viñedo de más de 40 años con el suelo de cantos rodados y subsuelo arcilloso y su método de cultivo es en espaldera, vendimia mecánica nocturna. La producción son 100.000 botellas



Amarillo verdoso limpio y brillante con algunos reflejos acerados.
Nariz de buena intensidad a manzana, notas florales y jabonosas, lima, reminiscencias vegetales típicas de la variedad como el hinojo y un fondo de cereal y plátano.
En boca es fresco, con buena acidez y una leve untuosidad que le aporta algo de volumen en su paso directo. Toque salino, te hace salivar y te abandona con un leve toque amargo que hace de su recuerdo de media duración.

VMalcorta 2014 - 13% Vol.

En la colección V nos encontramos este vino elaborado con la variedad rescatada por esta bodega como es la verdejo malcorta a través de un clon autóctono de la verdejo. Viñedo en espaldera y cuya producción total es de 10.000 botellas.



Amarillo verdoso con un punto de color más que el vino anterior. Más glicérico y de buen brillo.
Nariz no excesivamente intensa pero si muy plena de matices sutiles, la flor blanca es muy elegante, los anisados están bien integrados, la fruta blanca recuerda más a la pera inicialmente e incluso llega a mostrar un toque de flor amarilla.
En boca es fresco, con cierta estructura y un marcado carácter mineral como a tiza. Cítricos maduros, melón en un punto de madurez óptimo, muy sabroso y redondo. Final medio-largo.

VDulce de invierno  L14/910 - 10% Vol.

Elaborado con 80% verdejo y un 20% de moscatel mediante vendimia tardía, concretamente en el mes de diciembre vendimian la moscatel, ya que es cuando la uva ha obtenido el máximo de azúcar. A la verdejo le realizan un secado natural, guardándola en un recinto sombrío para que pierda el agua.

Después de este proceso congelan a una temperatura inferior a 4ºC durante 10 días a la uva verdejo, posteriormente la prensan quedando aun congelado el líquido y de esa manera concentran azucares para posteriormente, con el mosto de los tres métodos descritos, secado natural y congelación de la uva para la verdejo y vendimia tardia para la moscatel se realizará el ensamblaje. Finalmente el vino tendrá un paso por barrica de roble francés. La producción de este vino es de 5.000 botellas.



Amarillo ambarino con reflejos oro viejo y mucha capa de color.
Nariz de mucha intensidad a orejones, polen, notas a miel de romero y algo de frutos secos. Con aireación aparecen notas de flores secas, auvadas y un punto de pegamento que en esta medida nos parece muy agradable por su sutileza y por aportar complejidad al conjunto.
Buena acidez en boca que consigue que su melosidad y madurez no resulte pesada en boca. Cítricos muy maduros, miel y melón en almíbar. Notas complejas como de inicio de botrytis que lo hacen muy largo, complejo y agradable.

En definitiva tres productos excelentes que nos devuelven la confianza en una variedad que se encuentra en estado crítico por mirar más cuestiones política que de franqueza y elaboración respetuosa, menos mal que todavía existen unos cuantos que respetan a la señora verdejo.

Diario de un viaje inolvidable Parte III – Sanlúcar y El Puerto

El duende y la luz que desprende Sanlúcar de Barrameda hace que nuestro viaje por el Marco de Jerez siga siendo un auténtico sueño hecho realidad, nos paramos a vivir sin estrés por un momento, observando los destellos de las aguas de la desembocadura del rio Guadalquivir y perdiendo la vista en el horizonte donde observamos ensimismados a lo lejos el parque natural de Doñana.   

Famosa ciudad donde se celebran las conocidas carreras de caballos por tan lindas playas gaditanas pero no menos famosa por su grandiosa joya: la manzanilla. Como bien dicen unas escrituras de Manuel Machado plasmadas en una de las calles de la ciudad….

“La manzanilla es mi vino porque es alegre y es buena,
Y porque amable sirena,
Su canto encanta el camino.
Es un poema divino,
Que en la sal y el sol se baña,
La medula de una caña,
Más grata que la de azúcar.
¡El color que da Sanlúcar a la bandera de España!”



Vino único a nivel mundial y exclusivo de esta localidad que data de finales del S. XVIII y principios del S. XIX, según algunos rumores respecto a la historia de estos vinos cuentan que el nombre viene dado por un pueblo perteneciente a Huelva llamado Manzanilla. En aquella época procedían a mandar sus vinos de “baja calidad” hacia Sanlúcar para que allí posteriormente los criaran y de esta manera comercializarlos en Indias, ya que el recorrido era más corto que el de enviarlos para Sevilla, convirtiéndose así producto de Sanlúcar y obteniendo el mérito de elaborar tan estupendo vino.

El clima de la zona y la ubicación de la ciudad hacen posible que se elaboren estos vinos tan peculiares mediante la crianza biológica del velo en flor, este velo son unas levaduras autóctonas de la zona. Es llamado velo porque tapa al vino protegiéndolo de la luz y el aire, el sobrenombre de flor es dado a que estas levaduras van floreciendo, es decir, están vivas y en continua actuación con el vino.



Para hacer posible el velo en flor se necesita una alta humedad de ahí la influencia y magistral aportación de los vientos del Océano Atlántico, conservar temperaturas medias y que el vino este a 15º, el velo que se forma es una capa uniforme de color blanquecino. Los microorganismos que lo forman consumen glicerina de ahí luego procede su carácter seco, hacen reducir la acidez volátil, van alimentándose también de alcohol, oxígeno disuelto en el vino y azucares no trasformados. Por otro lado son los responsables de los acetaldehídos que aportan matices aromáticos. Como anécdota comentaros que tuvimos la suerte de poder probar el velo y hemos de decir que tenía un sabor que recordaba a cereal.



Actualmente la Manzanilla – Sanlúcar de Barrameda es una DO exclusiva que recientemente celebro su 50 aniversario, aunque está incluida geográficamente dentro de la DO Jerez-Xérèz-Sherry por factores clave como la influencia de los vientos con un levante menos agresivo y un poniente que aporta humedad nocturna de ahí la importantísima ubicación de las bodegas en función de los mismos y de si hablamos del barrio alto o el barrio bajo, la orientación de los viñedos, la retención de agua que facilita esa albariza procedente del antiguo lago Ligustino que ocupaba la zona, la madurez por reflejos que aporta este suelo blanco, donde la viña, en Vara y pulgar produce sorprendentes volúmenes en esas calidades.

La primera bodega Sanluqueña que visitamos fue Delgado Zuleta, cargada de historia y anécdotas de la mano de Nuria. Bodega familiar desde 1744 originalmente fundada por D. Francisco Gil de Ledesma y Sotomayor, Caballero de la Orden de Calatrava, regidor perpetuo, cargador de indias y alcalde honorario de Sanlúcar. En el S. XIX la bodega siguió con los nombres de los sucesores del fundador pero a finales de 1870 el enlace matrimonial de la hija del heredero con un marino de guerra llamado José Delgado Zuleta, cambio el rumbo del nombre de la bodega, ya que este abandono su carrera como militar para hacerse frente a la misma, la cual puso su nombre. Fue proveedor de la Casa real en el reinado de D. Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia. Tras su muerte siguió su hijo al frente de la bodega y así en línea sucesora.



En 1978 la bodega fue fusionada con otra bodega de la zona llamada Rodríguez-La Cave pero mantuvieron el nombre originario de Delgado Zuleta, los vinos Manzanilla Barbiana y el amontillado Quo-Vadis son marcas conocidas de la bodega que se fusiono.
En la boda de los actuales reyes de España uno de los vinos que tomaron los comensales fue manzanilla La Goya, bautizada con ese nombre por una bailaora de 1918, y elegida a ciegas por el comité de cata del consejo regulador para la conmemoración del segundo bicentenario de La Constitución,  así que podemos decir que siguen haciendo historia. Entre sus productos estrella encontramos Goya XL, una manzanilla que procede de una saca seleccionada de muchos años de crianza, es fabulosa, larga y persistente.




Comercialmente también tienen la línea Monteagudo debe su nombre a un importante pago compuesta por un amontillado, oloroso, PX, cream y moscatel y la línea Zuleta que la compone una manzanilla, amontillado, oloroso, médium, moscatel, PX y cream.

Destacamos en esta bodega sus manzanillas pero no sería justo olvidar el increíble trabajo que realizan con la Moscatel típicamente procedente de zona de barros y arenas, de Chipiona más concretamente y sus Pedro Ximenez de gran finura.

Como no podía ser menos fuimos a Bodegas Hidalgo “La Gitana” de la mano del entrañable Rafael de La Cruz que nos enseñó cada rincón de la bodega con gran amabilidad y simpatía. Fundada en 1792 van ya por la quinta generación, el fundador D. José Pantaleón Hidalgo, le compro la bodega a su suegro, en aquella época era una modesta bodega de almacenado y el nuevo dueño junto a sus herederos hicieron la gran bodega que es hoy en día, actualmente tienen viñedos propios sitos en los Pagos de Balbaina y Miraflores.



Bodegas centenarias como San Fermín o coloquialmente el Parvulario donde entra el vino nuevo, San Roque que por ser las más calurosa se lleva el prestigio de acoger un brandy Fabuloso con más de 40 años o San Luis llenas de botas de manzanillas La Gitana y Pastrana, oloroso Faraón, amontillado Napoleón, Pedro Ximenez Triana, cream Alameda y moscatel Hidalgo. En una de ellas también realizan trabajos de tonelería para ir reparando y mejorando las botas cuidándolas con sumo mimo. Otra de las bodegas contiene botas dedicadas por personajes ilustres, artistas, etc. Coloquialmente y con el gran sentido del humor característico de los Sanluqueños llaman “geriátrico” a la bodega donde descansan reposando sus vinos top, los vinos más viejos de la bodega. En línea VOS con 20 años encontramos Palo Cortado Wellington y en línea VORS con 30 años están el amontillado viejo Napoleón, oloroso viejo Faraón, palo cortado viejo Wellington, PX viejo Triana y un oloroso viejo de 1986.



Cuando La Gitana es la bandera, La Gitana en Rama y Pastrana maravillan con la pureza del velo y el equilibrio perfecto resulta imprescindible dejarse mecer por su gama de vinos de más solera, difícil quedarse con alguno pero en la tesitura de mojarse he sido reclutado por el faraón (oloroso viejo) cual arquero nubio.

Después de tan magnificas visitas nos dispusimos a ir a comer, sin duda, al mejor lugar de toda la comarca, hablamos de Taberna Der Guerrita dirigida por Armando Guerra un visionario y apasionado del mundo del vino con amplísimos conocimientos y que transmite una energía inagotable. Ha sabido fusionar a la perfección la buena cocina tradicional con base de productos de la zona de alta calidad con excelentes vinos. Consta de una enoteca con diversas referencias y sala de cata ya que Armando suele programarlas. Personalidades de la talla de Luis Gutiérrez, Quim Vila, Jordi Melendo…se han dado paso por tan fantástico lugar. Nos descubrió el palo cortado de añada Encrucijado, disfrutamos los excelentes vinos seleccionados por el padre de Armando, Ovni 2012, Barbiana en Magnum y un 1 palma de González Byass entre otras delicias como mi reciente descubierta “morenita” Moscatel y manzanilla que recuerdan a un cream pero ligero, mas floral y salino.



Al día siguiente y como colofón a nuestro viaje y con gran carga emocional nos dirigimos al Puerto de Sta. María, cuna de ilustres personajes como Rafael Alberti o Pedro Muñoz Seca, es una ciudad pequeña y tranquila pero con una gran carga histórica a nivel mundial. Fue residencia de Cristóbal Colon y sus calles testigos de la preparación del viaje al Nuevo Mundo, allí se construyó la Sta. María y fue punto de salida para el descubrimiento de América.

En el S. XVII durante la guerra de la Independencia bajo el reinado de José Bonaparte (hermano de Napoleón) la ciudad se convirtió en cuartel general de las tropas y en el siglo XIX salió de esta ciudad parte de la Carta Magna de 1812.

Durante toda la historia El Puerto de Sta. María ha tenido gran papel importante y ha sido lugar de encuentro entre navieros y mercantiles, de esta forma sede de importantes transacciones comerciales, entre ellas la de mercadear con los vinos del Marco de Jerez que recorrerían medio mundo.
Elegimos para visitar la bodega Gutiérrez Colosia con una inmejorable ubicación sita a las orillas del rio Guadalete, la bodega fue fundada en 1838, en aquella época vendían su producción a otras bodegas pero es en 1998 cuando crean su propia marca. Nos recibió Carmen con un trato exquisito y con la cual mantuvimos una charla amena, fructífera y enriquecedora. Bodega familiar con una excelente filosofía, la cual, la savia nueva y la innovación dan paso a la frescura de la nueva generación, es una bodega preciosa con medios arcos y ventanales grandes cargada de botas con riquísimos vinos.



Elaboran con la línea Colosia: fino, oloroso, cream, amontillado, Pedro Ximenez, moscatel soleado y palo cortado, en otra línea elaboran vinagres, cream Mari Pepa, Oloroso Sangre y Trabajadero y Fino Campo de Guia, además de dos brandies Juan Sebastián Elcano y Amerigo Vespucci.

En su línea encuentro una lucha por mantener la esencia de las tradiciones y la personalidad propia de los vinos del puerto, que no están a mitad de camino entre los de Jerez y Sanlúcar sino que son una categoría propia que reivindican con acierto. Prendado quede del Amontillado Solera Familiar, pero es que su hermano pequeño recoge una esencia tremenda en un precio más ajustado imposible.
También interesante en sus finos como se entremezcla la elegante salinidad yodada con una untuosidad delirante, su moscatel soleado resulta sencillamente un primor de frescura y expresividad, el Oloroso Solera Familiar te da mil matices en un nivel seco-seco pero el privilegio de comparar su Palo Cortado Solera Familiar de botella con el de bota es un lujo con el que Carmen nos agasajó, en botella te enamora, en bota te posee, eres suyo por la eternidad, estas a su merced. Ríndete y disfruta.



El tiempo voló, necesitábamos no decaer ni un ápice del estado de éxtasis alcanzado así que tuvimos que hacer caso a nuestros excelentes consejeros sin los que este viaje nunca hubiera sido igual ni parecido, nos acercamos a El Arriate, apenas al volver la esquina de la bodega y deleitarnos, nos dejamos ir y Eva nos sorprendió con los siguientes platos maridados al completo con vinos del marco:

  • Croquemoles con salsa agridulce
  • Paté de ave con ajoblanco, ajonegro y ajoquemao
  • Carpaccio de calamar de potera y gambas con su tinta y sus corales
  • Raviolis de galeras con alboronía y su jugo
  • Pulpo y patatas asados al chefchurri
  • Picaña ahumada con crema de maíz, frutos rojos picantes y ajocate
  • Paulova de frutas del bosque y crema inglesa
  • Pasta filo con milhoja de manzana, crema inglesa, canela y regaliz


Sin duda un viaje inolvidable, lugares para volver...seguro que repetiremos