CRUCES PELIGROSOS

O deberíamos preguntarnos al menos si necesarios.

La Consejería de Agricultura y Agua de la región de Murcia presentó ayer el primer vino de una uva descendiente del cruzamiento de Monastrell y Cabernet Sauvignon durante la XXIV Jornada de Transferencia de Resultados celebrada en el Centro Integrado de Formación y Experiencias Agrarias (CIFEA) de Jumilla, a ella acudieron representantes de las tres denominaciones de origen -Jumilla, Yecla y Bullas-, así como de las organizaciones agrarias.

Ángel García Lidón, destacó que el vino obtenido «presenta una alta intensidad de color y un alto contenido en polifenoles totales, características que le atribuyen una calidad muy destacable» también apuntó que el programa de investigación «es el único en obtención de nuevas variedades para vinificación que existe en España». Respecto a las jornadas de transferencia de resultados dijo que «son un referente y suponen siempre un paso adelante en la innovación, y pueden mejorar las perspectivas de reconversión varietal en un futuro».

Durante el evento se trató el efecto de la variedad y métodos de elaboración en el contenido en taninos en vinos de la Denominación de Origen Jumilla, la búsqueda de marcadores de ADN para la selección de híbridos, el papel del alcohol en la extracción de taninos en semillas y datos agronómicos y enológicos de los híbridos de Monastrell por Cabernet Sauvignon en las cosechas 2006 a 2009, entre otros.

El director del IMIDA, Adrián Martínez, destacó que “los trabajos del Grupo de Investigación en Viticultura y Enología tienen como objetivo la mejora constante de la calidad de nuestros vinos, teniendo en cuenta el factor de competitividad que ello supone en un mercado globalizado, con exceso de oferta de otros países que soportan inferiores costes de producción”.

Un cruce similar no es novedad en viticultura dado que son conocidos casos como Pinotage, Muller-Thurgau, Petit Meslier… y nuestra corta y humilde experiencia como catadores así como no doctos en la materia no nos permite realizar critica alguna respecto a las bondades de dicha uva especialmente sabiendo que muchas uvas de las que hoy nos sentimos orgullosos proceden de cruces genéticos como la Garnacha Tintorera almanseña (Petit Bouschet con Garnacha Tinta), dicho esto no podemos obviar que nos parece primordial crear una identidad con nuestro producto autóctono, vinos con su propia personalidad, de corte quizás menos genérico y comercial pero reconocibles por lo que son y no por lo que queremos que sean, la monastrell posee unas características singulares que poco a poco estamos aprendiendo a explotar en el sureste español, la tenemos perfectamente adaptada al terroir (hablamos de terroir y no solo de terreno y sus características edafológicas porque en este punto es importante el clima de la zona) y esta ha de ser nuestra baza ganadora y no el intentar hacer vinos que gustan a muchos y emocionan a casi ninguno, repito que esta es una opinión muy personal de este grupo de cata y a día de hoy frente a 2 productos similares la decisión es clara, la monastrell con sus defectos y sus virtudes.

Veremos si este tipo de cruces van en detrimento de la autenticidad o si en cambio terminan por asentarse, solo el tiempo nos permitirá comprobarlo.


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